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04/12/2011
El ojo de Piedad Isla
El museo, desde su inauguración en 1982, ha recibido más de 250.000 visitas El legado de la conocida fotógrafa y etnógrafa cerverana se mantiene vivo en el museo que lleva su nombre
Fuente: el norte de castilla

LOS fines de semana, al igual que sus amigas, alquilaba una cámara fotográfica para entretenerse, pero para Piedad Isla, esta actividad lúdica supuso más que un simple pasatiempo, ya que fue el origen de su afición al mundo gráfico, el que condicionaría toda su vida. Fue una mujer adelantada a su tiempo, cuando a principios de los cincuenta recorría con su cámara los pueblos de la Montaña Palentina montada en su moto y vistiendo pantalones. Era recibida con alegría por los vecinos del lugar. Para ellos, era como un día de fiesta: iban a ser fotografiados.
Corría el año 1953, y a los 27 años, la fotógrafa de Cervera de Pisuerga decidió montar su propio negocio. Abrió un estudio fotográfico, tras pasar dos años formándose en Oviedo junto a un fotógrafo amigo de la familia. Una Kodak Retina, que se conserva en su museo etnográfico, fue su primera cámara, de segunda mano, por la que pagó 1.000 pesetas. Años más tarde, en el escaparate de su tienda, instaló una rueca que llamó tanto la atención, que supuso el germen del Museo Etnográfico Piedad Isla, según recuerda su marido, Juan Torres.
El museo abrió sus puertas en 1980. Su objetivo: la investigación, recuperación, preservación y conservación de la cultura, tradición, formas de vida y costumbres populares. Estos fueron los inicios del legado, gráfico y etnográfico, que esta cerverana enamorada de su tierra dejó a los palentinos tras su fallecimiento hace dos años. Un legado que cuenta con un archivo fotográfico de unos 165.000 negativos sobre la vida, gentes, costumbres y naturaleza de la montaña, y un museo etnográfico con más de 1.400 piezas expuestas y muchas más almacenadas. Una herencia que gestiona la Fundación Piedad Isla y Juan Torres, creada en 2001 y que preside actualmente Esteban Sáinz Vidal. Juan Torres Tejerina, marido de Piedad Isla y cofundador, es su presidente de honor.
Con ayuda de la Diputación Provincial de Palencia, el archivo fotográfico de Piedad está siendo digitalizado. Hasta el momento, existen unas 140.000 fotografías tratadas y clasificadas, pero aún faltan de digitalizar las fotografías de su última época, de los años ochenta en adelante, un trabajo que actualmente está parado por falta de subvenciones. Isla también se introdujo en el cine con una serie de filmaciones en 8 m/m y en Súper 8 de los que aún se conserva algún reportaje, documental o cortometraje. Con una de ellas, 'Inquietud' (1969), consiguió la medalla de bronce en el Festival Nacional de Cine Religioso celebrado en Rubí (Barcelona). Realizó varios audiovisuales con la técnica del diaporama, con la que consiguió también el Primer Premio del Concurso de Audiovisuales del Grupo de Fotografía y Cine de la Ciudad de Palencia con 'Brindis a la Montaña Palentina'.
Durante su dilatada carrera como profesional de la fotografía -con la que obtuvo multitud de galardones y expuso en algunas de las mejores salas de España-, retrató paisaje y paisanaje, conjugando el buen hacer del profesional exquisito con la técnica, con el punto de vista de alguien con una mirada especial sobre todo cuanto ocurría a su alrededor. Donde algo se celebraba, allí estaba la incombustible fotógrafa en cualquier época del año: bodas, nacimientos, ferias, fiestas, paseos, juegos.
Su trayectoria profesional se extendió del 1953 al 1992, año de su jubilación, aunque Piedad nunca abandonó la fotografía y continuó sacando fotos toda su vida. Una de las últimas, tres meses antes de su fallecimiento, cuando reunió a sus vecinos en la plaza Mayor de Cervera para emular una foto que ella misma tomó cincuenta años antes. La respuesta del pueblo fue increíble, y la felicidad de Piedad, como se reflejaba en su iluminado rostro, fue intensa.
El museo, desde su inauguración en 1982, ha recibido más de 250.000 visitas. En 1992, recibió el rango de colección museográfica y desde 2008, forma parte de la Red de Museos creada por la Junta de Castilla y León. Se ha convertido en un modelo de otros museos surgidos en la región de características similares. «Junto con el museo había que transmitir a la sociedad unos valores que permitieran que se implicara en la tarea de la recuperación de su memoria colectiva. Muchas veces, esta tarea no se ha desarrollado de manera visible y conviene, en cualquier caso, contrastar, extender y perfeccionar», explica Maxi Barrios Felipe, historiador y documentalista, quien ha trabajado en el archivo fotográfico de la fundación y como guía del museo desde 1999 hasta el pasado año.
Actualmente es patrono y ocupa el cargo de vicepresidente de la Fundación Piedad Isla. Barrios indica que «la mejor forma de canalizar la valorización, transmisión y revitalización de esos valores fue la creación de la Fundación Piedad Isla y Juan Torres, que surge como la forma más idónea de dar continuidad en un futuro al enorme trabajo de recuperación y conservación del legado cultural popular, que tanto Piedad Isla como su marido, Juan Torres, han llevado a cabo desde mediados de los años setenta hasta la actualidad».
Del mismo modo, señala que «su ingente tarea de rescatar del olvido tantos y tan variados utensilios y enseres que nos hablan de oficios desaparecidos, de faenas campesinas, de indumentaria, de religiosidad popular, de fiestas y diversiones, de vida de hogar y de afanes domésticos, nos ha permitido ver en cada pieza cómo palpita la vida de aquellas venerables generaciones que nos precedieron, y por medio de esta espléndida colección, que forma el Museo Etnográfico, conocer la realidad social de una época».
La Fundación Piedad Isla y Juan Torres, que se presentó el 9 de agosto de 2001 como Fundación Cultural y Asistencial, tiene ahora varios proyectos, entre ellos la publicación de varios libros, la ampliación del museo y la creación de un centro de exposición permanente de las fotografías de Piedad Isla. Una de las ediciones previstas es una publicación de gran formato con una selección de fotos de Piedad, alrededor de 150 imágenes. «Sería un homenaje a Piedad en el que se incluirían comentarios suyos de sus propias fotos y experiencias relatadas por ella misma ya que le gustaba mucho escribir», explica Maxi Barrios.
En el libro también se ha pensado incluir pequeños capítulos de otros autores con relevancia para la historia de Palencia o personas relacionadas con el mundo de la fotografía. Entre ellas, quizás, los comentarios de los galardonados con el Premio de Fotografía Piedad Isla, que desde hace dos años otorga la Diputación Provincial. Del mismo modo, también se ha planteado la publicación de un detallado catálogo sobre las piezas del museo, una reedición del publicado en 1992, con ampliación y mejoras.
Cervera de Pisuerga acogerá un centro de exposición y estudio de las instantáneas realizadas por la fotógrafa. «Las fotografías de Piedad merecen tener un centro permanente de exposiciones, un lugar donde se pueda observar, analizar y estudiar su obra», comenta Maxi Barrios, «pero necesitamos la ayuda de las administraciones para poder llevar a cabo este proyecto», añade.
Igualmente, se pretende ampliar el museo etnográfico ya que se ha quedado pequeño para tantas piezas que Piedad y Juan han ido acumulando a lo largo de su vida. Muchas de ellas se conservan en un almacén porque no hay espacio para exponerlas. El objetivo es que algún día encuentren su sitio en el museo y puedan ser contempladas como el resto de las piezas que con tanto cariño y esmero se fueron recopilando. Todas las piezas existentes fueron adquiridas en vida de Piedad, dada la actual escasez de espacio, la Fundación no se ha planteado obtener nuevos objetos.
Por otro lado, un proyecto más es llevar la Fundación a la web, «crear una página ambiciosa y también un blog para que la gente de la Montaña Palentina o fuera de ella comente sus experiencias», indica el vicepresidente.

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